martes, 20 de marzo de 2018

Entrevista a Manuel Castillo Huber


-->

El cortometraje “Reflejos te devoran” se acaba de estrenar en la sección oficial de la Semana del Cine de Medina del Campo. ¿Qué te sedujo del papel de Jaime Bustos?

Cuando leí el guión me pareció una historia original. Me gustó el misterioso mundo de Jaime Bustos y su pasión por la escritora Corin Tellado. Más adelante cuando empecé a investigar acerca de Tellado descubrí cosas fascinantes que desconocía de ella, por ejemplo que es la escritora española más leída después de Cervantes. Me sorprendió que una figura tan importante en la historia literaria de España pase tan desapercibida. Había paralelismos entre Corín Tellado y Jaimes Bustos que me parecieron una buena inspiración para buscar desde ahí el anclaje de mi papel.

Para ti Corin Tellado fue un descubrimiento. ¿También lo fue para tu faceta creativa? ¿Habías escrito antes algo o el cortometraje te sirvió para adentrarte en el mundo de la escritura, que en sí es un proceso muy particular?

Estaba escribiendo mi primera obra de teatro cuando me ofrecieron participar en este proyecto. La escritura es un proceso que requiere mucha disciplina y que puede ser también muy solitario. En mi caso no tanto porque hice un proceso de laboratorio con dos actores que habían participado en los cursos que imparto de la técnica Meisner. Cada día improvisábamos sobre algún tema y luego transcribía lo que habíamos hecho durante esa sesión de trabajo. Me pareció más fácil empezar a crear una obra desde ese punto. Después del rodaje retomé la escritura y terminé de escribirla hace poco.



Tu personaje sufre una gran lucha de egos con Besteiro. ¿Tomaste algo de tu vida personal para crear esta relación de admiración, pero también de envidia y odio? Al fin y  al cabo, en tu profesión como actor el ego es muy importante.

Todos tenemos un lado oscuro que intentamos esconder y yo tuve que acceder al mío para interpretar el odio y el miedo que siente Bustos hacía Besteiro. Por suerte en mi vida no he tenido una situación parecida, pero para eso está la imaginación del actor. He aprendido a lo largo de los años que el ego se alimenta de la inseguridad y, en lugar de hacernos crecer, nos paraliza haciéndonos sentir miedo hacia lo desconocido.

Jaime Bustos siente es gran recelo porque tiene miedo a que le roben una vez más todo lo que tiene, incluida sus novelas… ¿a ti también te han robado alguna vez algo importante en tu vida?

No. Quizás hace unos años te hubiera dicho que sí por esa adolescencia agitada que tuve con mis padres, mudándome y cambiando de colegio cada dos por tres en diferentes países. Hubo momentos en los que llegué a sentirme muy apartado y a pensar que el mundo me estaba quitando algo, pero al madurar me di cuenta de que en realidad todo eso fue bueno porque aprendí a adaptarme fácilmente a las circunstancias nuevas que aparecen y a saber desenvolverme en cualquier lugar. Por cierto, de eso último es algo que se beneficia mucho la gente que viaja conmigo. (risas) En definitiva, ese aprendizaje me ha abierto muchas puertas en la vida.



¿Como sentiste ver en la pantalla a otro actor haciendo de ti en “Reflejos”, porque (hago un poco de spoiler) el alma de tu personaje sigue viviendo en otro cuerpo?

Tuve un día de ensayos con el otro actor y me gustó mucho lo que hicimos. Rodar esa escena para mí fue muy técnico. Parecía que estaba en el oculista con una cámara metida en el ojo. El resultado ha quedado muy bien. Tampoco me hubiera importado hacer el proceso a la inversa e interpretar al Jaime Bustos del final.

Sentiste como actor la envidia que siente tu personaje en esta historia... yo quiero ser ese otro.

Un poco. (risas)

¿Como te ayudó la localización de la casa donde habéis rodado y el vestuario?

Alfonso me dijo que este hombre llevaba semanas sin salir de su casa y probablemente sin quitarse su pijama, que era su segunda piel. En la sala de ensayo no me sentía muy cómodo con el vestuario pero una vez que llegamos a ese lugar tan tétrico, mi atuendo cobró sentido. Era una casa de madera en mitad de ninguna parte, misteriosa y acogedora a la vez, idónea para contar la historia de un escritor que llevaba semanas aislado escribiendo su novela, inmerso en su paranoia. Quise quedarme a dormir allí durante el rodaje pero al final no pude. Rodando la película “10.000 noches en ninguna parte” nos quedamos a dormir unos días en la casa de los personajes y fue una experiencia increíble; levantarte, cepillarte los dientes y rodar.

No es el primer cortometraje que haces. ¿Qué es lo mas fructífero de participar en un proyecto así en el que no se cobra y las condiciones no son las mas idóneas?

Una vez leí que Julianne Moore hace películas pequeñas con directores noveles, que son producidas precisamente porque está ella en el reparto. Además ella prescinde de su sueldo para que haya más presupuesto. Eso me parece admirable y un ejemplo de como concebir esta profesión; ayudarnos mutuamente independientemente de si es un proyecto pequeño o grande. Se trata de hacer equipo, contar una buena historia y sembrar una semilla para el futuro.

¿Para prepararte los papeles que tipo de referencias usas?

Cada proyecto es un mundo. Una de las primeras cosas que siempre hago es preguntarme ¿qué haría yo si estuviera en esa situación? y partir de ahí empiezo a buscar elementos o referentes que me puedan inspirar.

Te hemos visto en proyectos de naturaleza muy diferente: en superproducciones como la serie inglesa “Silent Witness” para la BBC, la película “La enfermedad del domingo”, presentada en el festival Tribeca de Nueva York, o en la obra “La cabra y quién es Silvia”. ¿Después de estas experiencias, cuál sería tu proyecto perfecto?

Me gustaría hacer algo inspirado en hechos que hayan sucedido y que requiera de un tiempo considerable de preparación. Me acaban de proponer un proyecto para televisión que me ha dejado impresionado y que trata de un caso que sucedió en Chile a lo largo de muchos años. Tengo ganas de contar una historia que nos ayude a tener mas conciencia de las cosas importantes que pasan desapercibidas en este mundo.

He leído también que vas a rodar tu primer cortometraje como director ¿de qué trata la historia?

En el 2011 hice una obra de quince minutos junto a la actriz Rut Santamaría para el “MicroTeatro” de Madrid que dirigió y escribió Ramón Salazar. La historia trata de dos amantes que acaban de tener sexo, pero resulta que son dos actores ensayando una escena de amor y a la vez estos actores son intímos amigos que utilizan la privacidad de ese momento para confesarse algunos secretos. Lo que más le fascinaba al publico de esta historia es que al final no sabían con certeza si lo que habían visto era ficción dentro de la ficción o un momento muy intimo entre Judit y Jero.

¿Vas a interpretar y dirigir?

Me hice esta pregunta durante un tiempo y he decidido que sí. Es una historia que me ha dado momentos inolvidables y quiero cerrar este ciclo interpretando a Jero en esta versión cinematográfica. Los dos nos lo merecemos. (Risas) Voy a tener un equipo en el que voy a poder confiar plenamente para poder centrarme en mi papel. El hecho de que sea una única localización facilitará mucho las cosas. Empezamos dentro de muy poco.